Archivo diario: febrero 18, 2011

EL CINE DESDE WALTER BENJAMIN

Walter Benjamin es un resplandor ineludible en la crítica cultural del siglo xx. Pensó desde un singular sitio de encuentro de la teología de raíz judaica y el marxismo. Convirtió a París y la poesía de Baudelaire en metáfora de la modernidad estética; meditó profundamente en la nervadura secreta de la historia en su ensayo Tesis de filosofía de la historia; recuperó la visión infantil del mundo. Y también pensó en la realidad del arte en La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica. Aquí Benjamin despliega su célebre noción de aura. El arte inicial, el oriundo de las culturas arcaicas, se manifestó imbuido de un aura, de un fulgor lejano, único, irrepetible. La obra en lo moderno, en cambio, se distingue por su reproductibilidad. De un original surgen inacabables copias. La obra no conserva la distinción de un aquí y ahora únicos. Esta transformación empobrece la extrañeza y singularidad del arte. Pero, a un mismo tiempo, genera nuevas condiciones para el poder revelador de lo otro, para la revelación de una sensibilidad y conciencia aún no experimentadas. Este es el caso del cine. Según Benjamin el cine amplia el poder perceptivo del ojo. La imagen cinematográfica revela un inconciente visual. Habitualmente no percibimos numerosos perfiles y ángulos de los objetos y de los seres. Los primeros planos nos restituyen ese universo físico no percibido.